CARNAVAL PATRIMONIO CULTURAL DE LA
HUMANIDAD

Descripcion

Antecedentes

Proceso de patrimonio




El Carnaval de Negros y Blancos fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por la ley 706 de 2001, y en diciembre del año 2007 fue declarado Bien de Interés Cultural de carácter nacional mediante resolución 1557 de 2007. A partir de la expedición de la Ley 1185 de 2008 el Carnaval queda incluido en la LRPCI de la nación para lo cual, a partir de mayo de 2010, las entidades gestoras en Pasto estan elaborando el Plan Especial de Salvaguardia – PES. En el año 2009 la Unesco incluye al Carnaval en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Descripción

Surgido de tradiciones nativas andinas e hispánicas, el Carnaval de Negros y Blancos es un gran acontecimiento festivo que tiene lugar todos los años, desde el 28 de diciembre hasta el 6 de enero, en San Juan de Pasto. El primer día de las festividades se celebra el Carnaval del Agua, durante el cual se rocían calles y casas para crear una atmósfera lúdica. El 31 de diciembre tiene lugar el Desfile de Años Viejos, en el que los comparsas recorren las calles con monigotes satíricos que representan a personalidades y eventos de actualidad. Esta jornada finaliza con una cremación ritual del Año Viejo. Los dos últimos días del carnaval son los más importantes, cuando todos los participantes, sea cual sea su etnia, se maquillan de negro el primer día y de talco blanco el segundo para simbolizar así la igualdad y unir a todos los ciudadanos en una celebración común de la diferencia étnica y cultural. El Carnaval de Blancos y Negros es un periodo de convivencia intensa, en el que los hogares se convierten en talleres colectivos para la presentación y transmisión de las artes carnavalescas y en el que personas de todas clases se encuentran para expresar sus visiones de la vida. Esta fiesta reviste especial importancia como expresión del mutuo deseo de que el futuro esté presidido por un espíritu de tolerancia y respeto.




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Antecedentes

El Carnaval encuentra sus raíces en los rituales practicados por los grupos que habitaban el Valle de Atríz en el altiplano nariñense, donde los Pastos y los Quillacingas, en tiempos prehispánicos, ofrendaban a sus entes tutelares: la Luna, el Sol y el Taita Urcunina (volcán Galeras) para tener buenas cosechas y pedir por nuevos ciclos de prosperidad. Con la llegada de los españoles se introdujeron elementos cristianos a las festividades indígenas que procuraron acelerar el proceso de evangelización. Estas celebraciones perduraron por mucho tiempo hasta que, a comienzos del siglo XIX fueron prohibidas en el contexto de los levantamientos indígenas. Prohibición que sin embargo duró poco, pues la fuerza de la tradición se impuso por encima de los imperativos de la Corona, y los festejos indígenas reaparecieron con churumbelas que posteriormente se mezclaron con las mascaradas de los vecinos mestizos. Paralelamente, se fusiona la celebración conocida como “asueto” dando lugar a nuevos elementos que le otorgan el carácter variable a las celebraciones de la región. El asueto era el día libre que se les daba a los esclavos negros durante la época colonial, día que aprovechaban para entregarse al ocio y al regodeo, dando lugar así al Día de Negros.



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Proceso de patrimonialización

El Carnaval de San Juan de Pasto, es una práctica patrimonial que se encuentra asociada a la vida de sus habitantes en su conjunto, relacionando con diferentes circunstancias históricas, sociales y procesos culturales, se encuentran implícitos en su memoria un admirable legado oral, ritual, musical, dancístico y simbólico que le identifica como una expresión artística muy particular, materializando un modo de experiencia estética, que crea al mismo tiempo, un enmarañado sistema de representaciones e imaginarios sociales que son el reflejo constante de una manera de pensar y de sentir.El Carnaval, es así, un gran medio de expresión social, a través del cual las colectividades que la forjan proyectan un horizonte de su porvenir interpelando el pasado. Como expresión social-simbólica, es un muestrario de múltiples componentes estéticos y artísticos siendo cada uno un lenguaje que posee su propia mixtura y contenido semiótico.Cada uno es propiamente un discurso, que parte de fuentes de enunciación concreta y determinados conocimientos, que emergen y se proyectan de saberes privativos y originales, fundando una obra colectiva y majestuosa.Sin duda alguna, los enigmas transfigurados en lenguajes y discursos que son evidentes en el curso normal de la vida, son transformados con tanta sutileza en el carnaval hasta el punto de escapar del esquema conceptual. El carnaval más que un espectáculo es así un mundo, otra realidad.



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