ANTECEDENTES DEL CARNAVAL

Los estudios emprendidos por algunos investigadores nos cuentan que el origen de los carnavales se remonta a la ciudad de Popayán. Neftalí Benavides Rivera afirma en su obra “Estampas iluminadas de los carnavales de Pasto”, que estos se originaron cuando los negros esclavos de la ciudad de Popayán solicitaron al rey de España un día libre por cada año de trabajo como recompensa al duro y extenuante trabajo a que eran forzados en las minas. Aunque esta solicitud ya había sido elevada a la corona en la población de Remedio Antioquia, en esta oportunidad la petición fue negada y los negros esclavos fueron perseguidos y castigados.

El hecho acaecido en Remedios, fue recordado por los esclavos de Popayán, de manera pacífica solicitaron se les concediera un día libre, la petición fue aceptada por las autoridades quienes hicieron conocer de esta decisión a su majestad.

Luego de una prolongada espera llega tan anhelada noticia, su majestad el rey de España, daba curso a la solicitud determinando el 5 de Enero como vacancia para los negros, víspera de la fiesta de los reyes magos. La cedula real expresaba: “El príncipe. - Ahora entendiendo dicha relación y solicitud de dichos esclavos negros de dicha providencia vengo a deciros a voz que se acoge paternalmente dicha solicitud y se dará día vaco enteramente a los negros y será el 5 de Enero, víspera de la fiesta de las santas majestades del rey negro. Fechada en Madrid. Yo el príncipe, refrendada por Oduño”

La noticia fue dada a conocer mediante bando popular en Popayán, la población negra entera y se lanza a las calles a celebrar al son de la rítmica africana. Los negros desempolvaron sus mejores indumentarias de colores y se aprovisionaron de trozos de trozos de carbón con el que pintaban a quienes se les atravesaban, especialmente a los “blancos”, ya que estos deseaban que durante esas 24 horas, los nobles se convirtieran en negros como ellos.

El entusiasmo duro pocos años y la fiesta se fue muriendo paulatinamente, pero afortunadamente la costumbre fue trasladada a Pasto por transportadores y comerciantes, donde curiosamente los negros eran muy pocos, sin embargo el día de negritos se volvió tradicional. Inicialmente se utilizo carbón molido con sebo de vela para jugar a los negritos.

El juego se consolida hacia el año de 1887 según lo refiere Lydia Inés Muños Cordero: “Para esta época se trata de un juego de cortejo, galante que conserva su esencia carnavalesca.

Con relación a los blanquitos, Héctor Astorquiza en su trabajo literario: “Historia de blancos y negros”, cuenta que la travesura de un grupo de amigos trasnochados y aun con la borrachera del festejo del día de negros surge la tradición y relata así Don Héctor bolaños la entrevista que le concediera uno de ellos:

“Don Ángel María, recuerda que formaba parte del grupo de cortadores de la sastrería de Don Ángel Zarama. Que en compañía de Maximino Erazo y dos trabajadores más del oficio, el 5 de Enero de 1912 habían doblado copas de esas de cuadritos, chuscas, desde la tarde del día de negros hasta esa hora, las 9 de la mañana del día de reyes, cuando acababan de pedir una tandada mas de aguardiente, en el estanco de las Robby, muchachas de buen ver y amigas de la farra, negocio que estaba por allí en la Cra. 25, que por aquellos días era la calle real y exactamente una cuadra arriba de la casa de posada…
Fue entonces cuando en un descuido de la chiquilla del estanco tomó Don Ángel, la motita de polvera, la hundió en la suave fragancia de los polvos y sobre la renegrida cara de su camarada de farra, aplicó el golpecito pícaro diciendo; ¡Que viva el negrito y que viva el blanquito!, picado el hombre del homenaje blanco, arrebató la motita y el gesto de Don Ángel lo repitió sobre la cara de sus compañeros incluso sobre la del autor del invento: ¡Si que vivan los negros y los blancos!

La práctica de aquel día dio origen al día de blanquitos y aunque en 1913, hubo resistencia en algunos sectores de la sociedad, especialmente por parte de la jerarquía eclesiástica quienes argumentaban que esta no era forma de celebrar el día de los santos reyes magos. La constancia, el deseo de diversión y el anhelo de los pastusos de contar con las fiestas de negros y blancos pudieron más que las críticas de la época. Año tras año fue creciendo la afición por el juego de blancos y el talco se convirtió en el artículo de hombres y mujeres para celebrar el día de blancos.